A mí también me hubiera gustado que fueran Los Pumas y no
los All Blacks los que hoy le rindieran un homenaje a Maradona. Se caía de
maduro que debió haber sido así, pero otra vez no.
No nos puede extrañar. Hace un año el seleccionado
neozelandés sintió el compromiso de hacer la visita y el recorrido completo por
el Museo de la ESMA, algo que a Los Pumas y a la asociación que los reúne no se
les pasó por la cabeza desde el regreso de la democracia.
Hay algo peor aún, más vergonzoso y paradójico: es
precisamente el rugby nacional el deporte que aporta más jugadores
desaparecidos en dictadura, dentro del conjunto de deportes nacionales. Son 152
rugbiers federados, de un total de 220 deportistas víctimas del terrorismo de
Estado.
Recién este año la UAR se dignó a responderle a los
organismos de derechos humanos: se reunió con familiares de esos jugadores para
hablar del demorado homenaje institucional que les debe.
Tardaron 44 años en tomar nota. No se le puede pedir
peras al olmo.

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