Cualquier
persona que haya conocido lo que es pasar hambre o haberlo visto de cerca, no
estará para nada bien con lo que está sucediendo actualmente cada semana. Lo
que no hay que perder nunca es la dignidad y es lamentable ver a los que
concurrieron por su propia voluntad sin que nadie los enviara a conseguir una
manzana y una pera, un bolsita de leche o una planta de lechuga como hoy
entristece y es difícil superarlo. No quiero creer que cada semana veré en la
Plaza de Mayo gente esperando que le entreguen cual limosna algo para comer.
Lo
lamento, es muy fuerte ver esto. Nunca lo imaginé.

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