Mauricio Macri
Hace
pocos días en la ciudad de La Plata un playero roció con nafta a un ladrón,
otro playero le tira dos tiros que no salieron a un ladrón y podrían haber
volado las estaciones de servicio o incendiado al ladrón, el carnicero persigue
a los motochorros y mata a uno apretándolo con su auto contra un palo o del médico que acribilló a un ladrón.
El
nivel de locura es impresionante y todo esto ocurre por la falta de políticas y
de justicia.
Vemos en todos los
medios periodísticos que nos están llevando a un Boca – River constante.
Cada
uno se da el lujo de desplegar defensas desmedidas sin medir en absoluto las
consecuencias.
Ya no hay inhibiciones
mínimas para vivir con otros en una sociedad civilizada.
Seguramente
todos queremos que el que roba sea castigado y que la justicia actúe en serio y
con rapidez.
Probablemente
el presidente Macri no tendría que haber dicho que el carnicero debía estar en
libertad porque es una buena persona y al otro día la justicia lo dejó en
libertad.
Todas estas
situaciones nos están llevando a la bestialización más cruel y loca donde no
habrá retorno salvo que pongamos la cabeza y los sentimientos nobles para este
momento tan complicado.

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