Tres
bomberos voluntarios fueron separados del
cuartel que integraban en Hurlingham luego de cuestionar a la comisión
directiva por administración fraudulenta.
Se trata de Fernando
Martínez de 28 años y 16 en el cuartel, que se desempeñaba como ayudante de
primera; el subcomandante Alejandro Malbos de 50 años y 28 de servicio y
Gustavo Espíndola de 46 años y 33 como oficial auxiliar quienes denuncian la
existencia de una empresa paralela de asistencia médica, contratos millonarios
no declarados con una compañía de telefonía celular y venta de tosca extraída
de un predio cedido por el INTA a la Fundación Felices los Niños lindero al cuartel, según informó
NoFicción, un portal de noticias del conurbano.
Después
de ser sumariados y separados Martínez, Malbo y Espíndola presentaron una
denuncia en el municipio de Hurlingham en la que revelan que dentro de la
asociación civil también funciona un negocio privado, pero de forma “ilegal”,
llamado “Fire, emergencias médicas”. Según consta en la denuncia, se trata de
un servicio de ambulancias y asistencia médica pago que tiene al menos 10 años
de actividad dentro del cuartel y cerca de 50 empleados.
De
acuerdo a la misma denuncia, que ya llegó a manos del intendente Juan Zavaleta,
el jefe de Bomberos, Gustavo Calveiro; el segundo jefe Néstor Gómez; el
subcomandante Diego Donazzon; el oficial auxiliar de dotación Hernán Riquelme;
el presidente de la Comisión Directiva Pedro Cabrera y el tesorero Nicolás
Mustafidis, “cobran sueldos que van de los 15 mil pesos a los 50 mil pesos
mensuales”.
Pero
las acusaciones no culminan ahí. Bomberos de Hurlingham posee un contrato de
“habilitación de una antena de comunicaciones de telefonía celular instalada en
la terraza del cuartel -continúa la denuncia- que sería de 8 millones 500 mil
pesos por año”.
“Todos
los ingresos monetarios expuestos jamás fueron publicados ante los socios y
contribuyentes, se desconoce la existencia de balances anuales y las
solicitudes de transparencia a la superioridad por todas las anormalidades
antes mencionadas dieron como resultado la baja disciplinaria” explicaron en su
descargo presentado al intendente Juan Zabaleta.
El
escándalo de la venta de tierra arrancó en enero de este año cuando Juan Manuel
Casolati, director del Hogar Felicies
los Niños creado por el condenado cura Julio César Grassi, denunció en la
Justicia que integrantes del cuartel de los bomberos de Hurlingham comercializaban
tosca que sacaban con camiones de un terreno que pertenecía a la fundación.
Al
respecto Espindola explicó a NoFicción la trama de este negociado. “El INTA nos
cedió tres hectáreas” y allí “se armó un destacamento” que, casualmente, está
lindero a la fundación Felices los Niños. En el medio de los dos predios hay un
canal aliviador y con la excusa de que hacían trabajos para encausarlo sacaban
los camiones de tierra para comercializarlos.
Los
bomberos separados de sus cargos también se quejaron de que no se hayan
respetado los plazos para que presentaran las respectivas apelaciones. Según
ellos, los aprietes en este proceso fueron moneda corriente y fueron juzgados
por los mismos a quienes ellos mismos denunciaron.
Fuente:
Diario registrado

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